- Silvia Rodríguez destaca el papel esencial de los profesionales de la logopedia en el abordaje del lenguaje, la discapacidad intelectual y los trastornos de conducta, mejorando la comunicación y la autonomía personal.
La figura profesional de la logopedia desempeña un papel esencial en el desarrollo, mantenimiento y rehabilitación de las habilidades comunicativas de las personas, especialmente aquellas que presentan dificultades del lenguaje, discapacidad intelectual (DI) y/o trastornos de conducta. Su intervención va más allá del habla, abarcando aspectos fundamentales como la comprensión, la expresión oral y escrita, la interacción social y la calidad de vida.
“El lenguaje es la herramienta principal para comunicarnos y relacionarnos. Cuando existen dificultades, no solo se ve afectada la comunicación, sino también la autoestima y la participación social”, afirma Silvia Rodríguez, logopeda del centro.
Las y los logopedas evalúan y tratan estas dificultades de forma individualizada, ayudando a mejorar no solo la capacidad comunicativa, sino también la autonomía personal.
Logopedia y discapacidad intelectual
En personas con discapacidad intelectual, las alteraciones del lenguaje y la comunicación son muy frecuentes y diversas. Pueden abarcar desde problemas de pronunciación hasta graves limitaciones en la comprensión o el uso del lenguaje.
“Nuestro trabajo no se limita a enseñar a hablar; buscamos ofrecer herramientas para que cada persona pueda expresar deseos, emociones y necesidades en cualquier entorno”, explica Silvia Rodríguez.
En estos casos, trabajamos en la estimulación del lenguaje comprensivo y expresivo, el entrenamiento en sistemas alternativos y aumentativos de comunicación (SAAC) como pictogramas o lengua de signos, la mejora de la interacción social y de las habilidades conversacionales, así como la coordinación con las familias y otros equipos profesionales para fomentar la comunicación funcional en todos los entornos.
Trastornos de conducta y la comunicación
En muchos casos, los trastornos de conducta están estrechamente relacionados con dificultades comunicativas no diagnosticadas o no atendidas. La frustración que genera no poder expresar deseos, necesidades o emociones puede derivar en conductas desafiantes.
En este sentido, la logopedia permite aportar herramientas clave para prevenir y reducir estas conductas mediante la intervención en la comunicación funcional, la enseñanza de formas adecuadas de pedir, rechazar o expresar emociones, el uso de apoyos visuales o tecnológicos para facilitar la comprensión del entorno y la promoción de la autonomía comunicativa como forma de reducir la dependencia y el malestar.
En conclusión, la figura profesional de la logopedia es imprescindible en el abordaje integral de personas con dificultades del lenguaje, discapacidad intelectual o trastornos de conducta. Su trabajo no solo mejora la comunicación, sino que impacta positivamente en la inclusión, la autonomía y la calidad de vida. Apostar por la logopedia es apostar por una sociedad más accesible, equitativa y humana.
“Cada avance en comunicación es un paso hacia la autonomía y la inclusión. Nuestro objetivo es que cada persona tenga las herramientas necesarias para expresarse y participar plenamente en su entorno”, concluye Silvia Rodríguez.
San Juan de Dios Tenerife
La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios desarrolla desde hace 76 años una intensa labor asistencial y social en la isla de Tenerife, basándose en la persona asistida como centro de interés y promoviendo a las personas enfermas o vulnerables en todos los ámbitos, teniendo siempre en cuenta su dignidad. En la actualidad contamos con un hospital médico-quirúrgico y un área de discapacidad para adultos con déficit intelectual y trastornos de conducta.
El hospital está dotado con 127 camas, 5 quirófanos de cirugía mayor y un quirófano ambulatorio, UCI, urgencias, consultas externas, rehabilitación, radiología convencional, radiología vascular intervencionista, ecografía de alta resolución, RMN de 1,5 teslas, hemodinámica, laboratorio, anatomía patológica. Así mismo, trabaja mano a mano con una plantilla compuesta por más de 350 profesionales multidisciplinares tanto en la medicina como en la enfermería y la atención espiritual y religiosa.