Música de colores: Humanizar a través del arte y las emociones

El Centro Psicopedagógico San Juan de Dios puso en marcha este proyecto para promover el bienestar de los residentes que, durante estos meses, han podido sentirse más estresados al ver alteradas sus rutinas por las medidas de prevención y protección frente a la COVID-19.

El proyecto “Música de colores” llega a su fin para los residentes del Centro Psicopedagógico un proyecto en el que, a través del arte aplicado, se promovía el cuidado de sus emociones, que han podido verse alteradas en estos últimos meses con motivo del confinamiento.

El proyecto, enmarcado en la estrategia de atención humanizada propia de la Orden Hospitalaria, tenía como objetivo inicial proponer un espacio de encuentro en el que a través de la música, y la danza alcanzaran una mejora en su bienestar individual. Cada sesión se diseñaba con actividades que permitieron expresar emociones, fomentar la creatividad y mejorar las relaciones interpersonales entre ellos, reforzando además su autoestima.

Destacamos además que el proyecto ha permitido a los usuarios regular emociones, disminuir el estrés generado por el escenario de pandemia, aumentar su conocimiento musical y vocal así como alcanzar estados emocionales saludables. Todo ello inicia un camino de investigación e innovación que esperamos continuar en futuras ediciones, explica la directora del proyecto, Andrea Arcidiácono.

Ha sido una actividad liberadora, una motivación muy especial que esperaban con muchas ganas cada miércoles, afirma Ernesto González educador del Centro Psicopedagógico.

Música de Colores tuvo una duración de tres meses con visitas semanales de dos horas, como indica la directora del coro juvenil del Auditorio de Tenerife, Roxana Schmunk, que ha participado en este proyecto como directora artística.

“Brindar a los residentes un espacio de confort y alegría era nuestro principal objetivo, nos sentimos muy contentos de haber conseguido hacerles felices durante las distintas sesiones”, concluye Schmunk.

Gracias a la donación de banca privada de La Caixa, los usuarios han podido llevar a cabo esta adaptación progresiva y disfrutar de esta actividad.